19 abril, 2008

El Papa defiende el papel de la Iglesia en la ONU y apuesta por los derechos humanos

Benedicto XVI se dirigió ayer a los miembros de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) con un discurso en el que reclamó el papel de la Iglesia Católica para "ofrecer su propia aportación a la construcción de las relaciones internacionales". Al mismo tiempo, el Papa aseguró que los estados tienen como deber principal proteger a la población contra la violación de los derechos humanos, por eso, la comunidad internacional debe intervenir cuando los estados no respeten dichos derechos.

"Mi presencia en esta Asamblea es una muestra de estima por las Naciones Unidas y es considerada como expresión de la esperanza en que la Organización sirva cada vez más como signo de unidad entre los estados y como instrumento al servicio de toda la familia humana", dijo el Papa al inicio de su discurso. "La Iglesia trabaja para obtener dichos objetivos a través de la actividad internacional de la Santa Sede, de manera coherente con la propia contribución en la esfera ética y moral y con la libre actividad de los propios fieles. Ciertamente, la Santa Sede ha tenido siempre un puesto en las asambleas de las Naciones, manifestando así el propio carácter específico en cuanto sujeto en el ámbito internacional. Como han confirmado recientemente las Naciones Unidas, la Santa Sede ofrece así su propia contribución según las disposiciones de la ley internacional, ayuda a definirla y a ella se remite".