La semana pasada conocíamos que el Papa Benedicto XVI podría tener ya encima de su mesa el decreto que levantaría la excomunión del arzobispo francés Marcel Lefebvre, que fue excomulgado por el Papa Juan Pablo II después de que el prelado se negara a esperar más tiempo la aprobación pontificia requerida para la ordenación de nuevos obispos en la Iglesia.El asunto llegó a tal extremo, que tras haber hecho llegar a la Santa Sede la solicitud oficial de este permiso, y tras haber sido denegado éste en repetidas ocasiones, el arzobispo decidió actuar por su cuenta y riesgo, confiriendo la plenitud del sacramento del Orden a cuatro de sus sacerdotes, con el fin de que éstos perpeturan la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) que él mismo impulsó varios años antes.
Según Lefebvre, fallecido en 1991, el decreto de excomunión presentó varios defectos de forma por lo que siempre se negó a aceptarlo. Y con él, los otros cuatro obispos que ordenó y uno más que estuvo presente en Econe (Suiza) aquel 30 de junio de 1988, lugar donde tuvo lugar el cisma.
Un cisma que no se reconoce como formal, ni por parte de la Iglesia, tal y como manifestó el cardenal Darío Castrillón de Hoyos, presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei; ni, por su puesto, por parte de la FSSPX, que mantiene con el Vaticano un pulso desde entonces que gira en torno a cuatro cuestiones, que se derivan directamente de las enseñanzas del Vaticano II: la nueva liturgia, la cuestión del ecumenismo, la libertad religiosa y la colegialidad.
Lo que parece claro es que, de levantarse la excomunión sería entonces necesario revisar también la figura del propio Lefebvre, quien hizo escribir en su tumba el siguiente epitafio: Tradidi quod accepi ("He transmitido lo que recibí").

15 comentarios:
Código de Derecho Canónico, promulgado por la Autoridad de Juan Pablo II, Papa. Dado en Roma, el día 25 de Enero de 1983:
1323 No queda sujeto a ninguna pena quien, cuando infringió una ley o precepto:
1 aún no había cumplido dieciséis años;
2 ignoraba sin culpa que estaba infringiendo una ley o precepto; y a la ignorancia se equiparan la inadvertencia y el error;
3 obró por violencia, o por caso fortuito que no pudo preverse o que, una vez previsto, no pudo evitar;
4 actuó coaccionado por miedo grave, aunque lo fuera sólo relativamente, o por necesidad o para evitar un grave perjuicio, a no ser que el acto fuera intrínsecamente malo o redundase en daño de las almas;
5 actuó en legítima defensa contra un injusto agresor de sí mismo o de otro, guardando la debida moderación;
6 carecía de uso de razón, sin perjuicio de lo que se prescribe en los cc. 1324 § 1, 2 y 1325;
7 juzgó sin culpa que concurría alguna de las circunstancias indicadas en los nn. 4 ó 5.
1324 § 1. El infractor no queda eximido de la pena, pero se debe atenuar la pena establecida en la ley o en el precepto, o emplear una penitencia en su lugar, cuando el delito ha sido cometido:
1 por quien tenía sólo uso imperfecto de razón;
2 por quien carecía de uso de razón a causa de embriaguez u otra perturbación semejante de la mente, de la que fuera culpable;
3 por impulso grave de pasión, pero que no precedió, impidiéndolos, a cualquier deliberación de la mente y consentimiento de la voluntad, siempre que la pasión no hubiera sido voluntariamente provocada o fomentada;
4 por un menor de edad, que haya cumplido dieciséis años;
5 por quien actuó coaccionado por miedo grave, aunque lo fuera sólo relativamente, o por necesidad o para evitar un perjuicio grave, si el delito es intrínsecamente malo o redunda en daño de las almas;
6 por quien actuó en legítima defensa contra un injusto agresor de sí mismo o de otro, pero sin guardar la debida moderación;
7 contra el que provoca grave e injustamente;
8 por quien errónea pero culpablemente juzgó que concurría alguna de las circunstancias indicadas en el c. 1323, 4 ó 5;
9 por quien, sin culpa, ignoraba que la ley o el precepto llevaban aneja una pena;
10 por quien obró sin plena imputabilidad, con tal de que ésta siga siendo grave.
§ 2. Puede el juez hacer lo mismo, si concurre cualquier otra circunstancia que disminuya la gravedad del delito.
§ 3. En las circunstancias que se enumeran en el § 1, el reo no queda obligado por las penas latae sententiae.
Lefebvre es un cismático, que desobedeció expresamente al Papa, y consagró obispos sin mandato del Papa. Sus intenciones, Dios las habrá juzgado, pero sus actos eran contrarios a la Iglesia y al Santo Padre.
Puestos a citar artículos del Código de Derecho Canónico ..
1364. 1- El apóstata de la fe, el hereje o el cismático incurren en excomunión latae sententiae, quedando firme lo prescrito en el c. 194 2.- El clérigo puede ser castigado además con las penas enumeradas en el c. 1336,1.- 1 , 2 y 3.
§ 2. Si lo requiere la contumacia prolongada o la gravedad del escándalo, se pueden añadir otras penas, sin exceptuar la expulsión del estado clerical.
1382 El Obispo que confiere a alguien la consagración episcopal sin mandato pontificio, así como el que recibe de él la consagración, incurre en excomunión latae sententiae reservada a la Sede Apostólica.
Para mas información sobre los graves motivos que dieron lugar a que el recordado Papa Juan Pablo II le excomulgará, podeis leer el Decreto en
http://www.vatican.va/holy_father/john_paul_ii/motu_proprio/documents/hf_jp-ii_motu-proprio_02071988_ecclesia-dei_sp.html
No recordarás tanto a Juan Pablo II, que jamás llamó a reverendísmo monseñor Lefebvre con un despreciativo "Lefebvre" a secas.
Juan Pablo II era un Santo, yo no... Y a un excomulgado cismático, rebelde y soberbio no le voy a dar tratamiento alguno
Ahora el señor anónimo se convierte en canonizador.
Cuando sea justamente levantada la excomunión a reverendísmo monseñor Lefebvre, Obispo de la Iglesia católica, veremos quien es el soberbio...
Dios Se apiade de tu alma!
Anónimo: Te veo desde luego falto de caridad, muy lejos de la caridad.
¿Hablas así de herejes como Lutero?
Acepta como hijo de la Iglesia el espíritu de reconciliación del Santo Padre... y pide perdón por tu soberbia.
Dios te de luz.
Fray Tomas
Pues si ese es el problema... pido perdón por mi soberbia por no admirar a un Obispo excomulgado, al que respetaré si alguna vez levantan la justamente dictada excomunión.
Mientras tanto..., y tal como se recoge en el Motu Proprio citado ... "esa desobediencia (la ilegítima ordenación de obispos) - que lleva consigo un verdadero rechazo del Primado romano - constituye un acto cismático (3)" y "Todos deben saber que la adhesión formal al cisma constituye una grave ofensa a Dios y lleva consigo la excomunión debidamente establecida por la ley de la Iglesia(8)".
Fray Tomás, fray Tomás... mejor ponte de “nick” fray Agustín (por el de Eisleben, no el de Hipona)
I. Primero dices: «Lefebvre es un cismático, que desobedeció expresamente al Papa, y consagró obispos sin mandato del Papa. Sus intenciones, Dios las habrá juzgado, pero sus actos eran contrarios a la Iglesia y al Santo Padre».
Primer error: Las intenciones de reverendísimo monseñor Lefebvre, Obispo de la Iglesia Católica, no sólo las habrá juzgado Dios, sin que también deben ser juzgados por la Iglesia y al Santo Padre:
Código de Derecho Canónico, canon 1323: «No queda sujeto a ninguna pena quien, cuando infringió una ley o precepto: [...] 4 actuó [...] por necesidad o para evitar un grave perjuicio, a no ser que el acto fuera intrínsecamente malo o redundase en daño de las almas; [...] 7 juzgó sin culpa que concurría alguna de las circunstancias indicadas en los nn. 4 ó 5».
Canon 1324: «§ 1. El infractor no queda eximido de la pena, pero se debe atenuar la pena establecida en la ley o en el precepto, o emplear una penitencia en su lugar, cuando el delito ha sido cometido: [...] 5 por quien actuó [...] por necesidad o para evitar un perjuicio grave, si el delito es intrínsecamente malo o redunda en daño de las almas; [...] 8 por quien errónea pero culpablemente juzgó que concurría alguna de las circunstancias indicadas en el c. 1323, 4 ó 5;
«§ 3. En las circunstancias que se enumeran en el § 1, el reo no queda obligado por las penas latae sententiae».
Querido Fray Agustín:
Código de Derecho Canónico, canon 11: «Las leyes meramente eclesiásticas obligan a los bautizados en la Iglesia católica y a quienes han sido recibidos en ella, siempre que tengan uso de razón suficiente y, si el derecho no dispone expresamente otra cosa, hayan cumplido siete años».
A no ser que afirmes que el Santo Padre (1) no estaba bautizado en la Iglesia católica y/o (2) no tenía uso de razón suficiente y/o (3) no había cumplido siete años y/o (4) que el Código de Derecho Canónico no es una ley meramente eclesiástica, los canones del Código de Derecho obligan al Santo Padre.
Pues bien, Fray Agustín, asumiendo que no afirmas estas estupideces, has de concluir que los canones del Código de Derecho Canónico: «juzgó sin culpa» (canon 1323, 7) y «errónea pero culpablemente juzgó» (canon 1234, § 1, 8) se refieren a las intenciones de reverendísimo monseñor Lefebvre:
Pero entonces:
1. Si reverendísimo monseñor Lefebvre «juzgó sin culpa» (canon 1323, 7) que debía conferir a alguien la consagración episcopal sin mandato pontificio, entonces reverendísimo monseñor Lefebvre «no queda sujeto a ninguna pena» (canon 1323, 7).
2. Si reverendísimo monseñor Lefebvre «errónea pero culpablemente juzgó» (canon 1234, § 1, 8) que debía conferir a alguien la consagración episcopal sin mandato pontificio, entonces reverendísimo monseñor Lefebvre «no queda obligado por las penas latae sententiae» (canon 1234, § 3).
3. Por si hiciera falta a tenor del Código de Derecho Canónico, canon 18: «Las leyes que establecen alguna pena, coartan el libre ejercicio de los derechos, o contienen una excepción a la ley se deben interpretar estrictamente».
II. Al comentario de «No recordarás tanto a Juan Pablo II, que jamás llamó a reverendísimo monseñor Lefebvre con un despreciativo "Lefebvre" a secas», respondes: «Juan Pablo II era un Santo, yo no... Y a un excomulgado cismático, rebelde y soberbio no le voy a dar tratamiento alguno».
Segundo error:
Enseña el Catecismo de la Iglesia católica, 2477: «El respeto de la reputación de las personas prohíbe toda actitud y toda palabra susceptibles de causarles un daño injusto (cf CIC can. 220). Se hace culpable: de juicio temerario el que, incluso tácitamente, admite como verdadero, sin tener para ello fundamento suficiente, un defecto moral en el prójimo».
2478 «Para evitar el juicio temerario, cada uno debe interpretar, en cuanto sea posible, en un sentido favorable los pensamientos, palabras y acciones de su prójimo: “Todo buen cristiano ha de ser más pronto a salvar la proposición del prójimo, que a condenarla; y si no la puede salvar, inquirirá cómo la entiende, y si mal la entiende, corríjale con amor; y si no basta, busque todos los medios convenientes para que, bien entendiéndola, se salve” (S. Ignacio de Loyola, ex. spir. 22)».
Parecería que fuera lamentablemente para ti, que la interpretación en un sentido favorable de los pensamientos, palabras y acciones incluyese a las de reverendísimo monseñor Lefebvre. No, no, no: “a un excomulgado cismático, rebelde y soberbio no le voy a dar tratamiento alguno”.
Primero dices que las intenciones las juzga sólo Dios, para luego pasar a hacer este juicio temerario... No usurpes el juicio de Dios. Rectificar es de sabios. Rectifica. Y no juzgues. Como enseña Juan Pablo II en su Audiencia general, 8 de noviembre de 1978: «No podemos olvidar las palabras de Nuestro Señor: “Con la medida con que midiereis se os medirá” (Mt 7, 2)».
Interpretar en un sentido favorable los pensamientos, palabras y acciones INCLUSO DE LEFEBVRE!!! es para «todo buen cristiano» y no es sólo para santos, como apelas de Juan Pablo II. Pero precisamente fue Juan Pablo II quien promulgó el Código y el Catecismo que desprecias.
«Domine, fiat unitas mentium in veritate et unitas cordium in caritate»
Primero : Yo NUNCA te he insultado, como tu cuando me dices que desprecio el catecismo.
Segundo: No hace falta que te recuerde que no fuí yo quien le excomulgó, sino Juan Pablo II ... hace mas de 20 años... y que por ahora (pese al artículo) no se le ha levantado la excomunión.
Tercero: Si algún día le levantan la excomunión, hablamos, mientras tanto... tu "reverendísimo monseñor Lefebvre" sigue excomulgado.
Querido Fray Agustín de Eisleben
Primero: Dices «Yo NUNCA te he insultado, como tu cuando me dices que desprecio el catecismo».
I. Primer error:
(1) Si para ti decir “Te veo desde luego falto de caridad, muy lejos de la caridad. [...]. Acepta como hijo de la Iglesia el espíritu de reconciliación del Santo Padre... y pide perdón por tu soberbia”, no es insultar... en fin veo que para ti el verbo “insultar” alcanza límites insospechados de versatilidad.
(2) Llamas a reverendísimo monseñor Lefebvre “rebelde y soberbio” frente al Catecismo, 2477: “Se hace culpable: de juicio temerario el que, incluso tácitamente, admite como verdadero, sin tener para ello fundamento suficiente, un defecto moral en el prójimo”. O desprecias el Catecismo o para ti la rebeldía y la soberbia no son defectos morales.
(3) Pero no eludas la cuestión fundamental: Si no desprecias el Código promulgado por Juan Pablo II admitirás que si reverendísimo monseñor Lefebvre 1. «juzgó sin culpa» (canon 1323, 7) que debía consagrar Obispos sin mandato pontificio entonces «no queda sujeto a ninguna pena» (canon 1323). ó 2. «errónea pero culpablemente juzgó» (canon 1234, § 1, 8) que debía consagrar Obispos sin mandato pontificio entonces «no queda obligado por las penas latae sententiae» (canon 1234, § 3).
Segundo: Dices: «No hace falta que te recuerde que no fuí yo quien le excomulgó, sino Juan Pablo II ... hace mas de 20 años... y que por ahora (pese al artículo) no se le ha levantado la excomunión».
II. Segundo error
(1) Desconoces lo que son penas latae sententiae. Una pena. No pasa nada, pero no hables de lo que desconozcas... Pero no te enfades, ni me llames tirano: te diría lo mismo si disertaras sobre shocks hipovolémicos sin tener la formación médica para hacerlo.
(2) No es Juan Pablo II quien excomulga sino que es la Congregación para los Obispos la que publica la controvertida excomunión latae sententiae mediante el Decreto «Dominus Marcellus Lefebvre» della Congregazione per i Vescovi, del 1 luglio 1988. Te lo dejo en italiano para que te sea más fácil consultar al Padre Google, que parece ser tu asesor canónico (¿quizá también tu director espiritual...?).
(3) Y de nuevo llegamos aquí al quid de la cuestión: Si reverendísimo monseñor Lefebvre «errónea pero culpablemente juzgó» (canon 1234, § 1, 8) que debía consagrar Obispos sin mandato pontificio, entonces reverendísimo monseñor Lefebvre «no queda obligado por las penas latae sententiae» (canon 1234, § 3). En tesis del P. Gerald E. Murray, que obtuvo altos honores de la Universidad Gregoriana de Roma: «Ahora bien, el Papa podría de decir, como usted apuntó: "olvide estos cánones, por mi propia autoridad, ahora digo que estas personas están excomulgadas a menos que mañana se sometan a mi juicio". Pero el Papa no lo hizo de esta manera. Él obró a través del consejo de sus asesores y el Código corriente».
Tercero: Dices «Si algún día le levantan la excomunión, hablamos, mientras tanto... tu "reverendísimo monseñor Lefebvre" sigue excomulgado».
III. Tercer error:
No es solo “mi” reverendísimo monseñor Lefebvre: también le llama así Juan Pablo II. Consulta Motu Proprio Ecclesia Dei, 1.
«Domine, fiat unitas mentium in veritate et unitas cordium in caritate»
Cruzado cabreado, digo furioso, el tema no da para mas.
Sigue estudiando el Código Canónico, y buscando argumentos invalidar la excomunón del " Reverendísimo DESBEDIENTE Y CISMATICO monseñor Lefevbre".
Cuando la Iglesia, no tu, le levante la excomunión hablamos, mientras tanto ... sigue excomulgado.
Pienso que a Mons. Lefebvre lo empujaron a hacer lo que hizo, fue su último recurso, porque se cansó de tanto bicicleteo por parte de Roma que sabía que le quedaba poco hilo de aquel largo carretel de la vida que supo llevar y que se agotó a causa de una cruel enfermedad.
"Saulo, Saulo ¿Por qué me persigues a mi?"
GRACIAS A DIOS que el tema está en manos de toda la Iglesia, y no de los comentaristas, que hay que ver como os las traéis. Que si uno es cismático, que si otro es canonizador... SUFICIENTE.
Monseñor Fellay y el Cardenal Castrillón Hoyos estarán haciendo lo que deban, y como suele pasar con los asuntos de jerarcas eclesiásticos, no lo sabremos hasta que pase (o se entere Pacopepe...). Mientras tanto los modernistas pueden ladran. Mientras tanto los Tissier-de-Mallerais pueden llamar al Papa Ratzinger, pero el núcleo duro trabaja hacia la unión y el hecho vivo de que es difícil pero no imposible se materializa en el Instituto del Buen Pastor, que mantiene lo mejor del Lefebrvismo y la total obediencia al Santo Padre.
En la FSSPX pueden seguir con sus rosarios, que bien nos hacen falta. Yo rezo por vosotros, pero la soberbia nos la tenemos que quitar todos.
¿Que le va a pasar a las curias rabiosas modernistas después de esto, que al parecer ya es oficial?,(aun no encuentro la confirmación)...¿como van a justificar todas las calumnias, injurias, contumelias, injusticias e iniquidades que han propagado durante tantos años?
A preparar los trajes penitenciales, flagelos y silicios(los que aun son católicos)...y el resto...se tendrán que crear una nueva "iglesia" o formalizar la que tienen hace 40 años.
Parece que el "Pastor Alemán" como le llamaron en su tiempo a Benedicto XVI, además de ladrar muy fuerte, TAMBIEN MUERDE.
VIVAN LOS SANTOS VARONES M.LEFEBVRE Y DE CASTRO MAYER.
como decía un cura que conocí hace muchos años:
"Esos dos se fueron al cielo con zapatos y todo"
Muy bien Cruzado Furioso, me uno a tu cruzada y a tu furia.(antimodernista)eso seguro.
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