10/07/09 El escándalo provocado por el obispo de Málaga, monseñor Jesús Catalá (en la foto), tras haberse negado a designar a un sacerdote de su diócesis para que celebre la Misa tradicional a un conjunto de fieles que la han solicitado, ha puesto encima de la mesa la enorme responsabilidad que en este momento tienen los obispos de todo el mundo, y no sólo los españoles, de preparar a sus seminaristas en este modo de celebración, ya que, de lo contrario, los derechos de los fieles que reconoce Summorum Pontificum quedarán en papel mojado si en el futuro no existen presbíteros capaces de celebrar según el Misal del beato Juan XXIII de 1962.La reforma en los planes de formación de los seminarios deberán ser revisados y, de manera colectiva, las comisiones episcopales de educación y seminarios de las distintas conferencias episcopales deberán dar un paso al frente y arbirtrar una serie de medidas que den cumplida respuesta a la situación actual, que reconoce a la Misa tradicional el estatus de forma extraordinaria del Rito Romano.
No es pues éste un modo de celebración particular o un rito más o menos exótico, como el mozárabe, presente en algunas regiones de España con más pena que gloria; sino que se trata de dignificar la antiquísima liturgia romana que ha sido fuente de santificación para todos los católicos latinos desde el siglo V.
Por esta razón, los obispos, como principales responsables de la formación de sus futuros sacerdotes deben ofrecerles en los planes de formación que les conducirán a la ordenación de todos los medios oportunos para que puedan desempeñar adecuadamente su ministerio. No olvidemos que el sacerdocio ministerial se ordena al servicio del "sacerdocio común de los fieles" o "sacerdocio real" y no al revés, siendo la diferencia "esencial" entre uno y otro "y no sólo de grado", tal y como se encargó de recordar el Sínodo Vaticano II. Que lo apliquen pues.
No olvidemos, pues, que cada día son más los fieles que quieren que sus sacerdotes celebren el Usus Antiquor y que a muchos les sorprendería saber que existe un elevado número de seminaristas dispuestos a hacerlo pues es un mandato y un deseo expreso del Papa para con su Iglesia.

6 comentarios:
No es exótico, es extraordinario, o sea, fuera de lo normal. Y hay un único rito romano que puede celebrarse en dos formas, una de ellas, la extraordinaria.
Y los fieles que reclaman la forma extraordinaria son una minoría, muy minoritaria. Muy respetables pero poquitísimos, no hay ningún clamor para que se generalice la forma extraordinaria del rito romano.
Solo una cosita. Compare como se formó el Rito tradicional y como y qienes FABRICARON el nuevo, encabezados por mons. Annibale Bugnini, reconocido masón.
Simplemente eso. La Eucaristía es el corazón mismo de la Iglesia. Por sus frutos los conocereis.
Está muy bien exigir esto, pero incomparablemente más grave es la ausencia de la misa en la mayoría de la geografía rural nacional por escasez de sacerdotes. Esta escasez, provocada por la secularización de más de 15 mil sacerdotes y religiosos, hoy casados, y por la ausencia de atractivo espiritual que representa la mayoría de sacerdotes hoy en activo, que han debido agachar la cabeza, de grado o por la fuerza, ante la persecución religiosa interna en la iglesia, con comisarios reformistas en todas las instancias eclesiásticas que han hecho su labor con saña y guante blanco diplomático.
Extraordinario es superior a lo ordinario.
Obedece y representa un Magisterio extraordinario (de Fe infalible) el otro es ordinario es decir que releva de un Magisterio ordinario que no es en sí mismo infalible.
La persecución interna de los comisarios es generada por el "peligro" de echar abajo la herejía dominante.
Es lo que dije en un comentario de hace unos días.
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