Según informa Religión Digital, algunos miembros de la jerarquía catalana habrían mantenido contactos al máximo nivel con miembros de la curia vaticana con el fin de modificar algunos programas de la Cadena Cope, propiedad de la Conferencia Episcopal Española. Dichos espacios son considerados "agresivos para Cataluña" y "presentan imágenes de responsables de Iglesia muy vinculadas a un partido político concreto", según habría revelado el abad benedictino de Montserrat, José María Soler (en la foto).
El padre Soler, que ha participado recientemente en el encuentro "Forum Europa" organizado por la agencia de noticias Europa Press en Madrid, ha reconocido haber participado en esos "contactos" y considera "un misterio" que no se cambien dichos programas. Y es que más que contactos habría que hablar de "presiones", seguramente dirigidas al Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, presidido actualmente por el cardenal Claudio María Celli, nombrado el pasado 27 de junio por el Papa Benedicto XVI. En ellas habrían participado otros obispos catalanes, fundamentalmente los de corte nacionalista, claro.
De ser ciertas estas informaciones, se pondría una vez más de manifiesto la precariedad que mantiene la jerarquía catalana, incapaz de gobernar sus propias diócesis, y dedicada más bien, a tratar de suprimir la libertad informativa de una cadena radiofónica que mantiene viva la libertad de expresión en España, y que mantiene cuotas de audiencia que rozan casi en el liderazgo absoluto.
Considerando que el padre abad debe tener poco trabajo en el monasterio, pues el número de vocaciones sigue descendiendo a niveles alarmantes en Cataluña aunque los benedictinos "no nos podemos quejar", afirma, debería dedicarse a realizar intervenciones que no provocaran el escándalo de los medios de comunicación y a tratar de influir para que el Evangelio llegue a todos los que aun no conocen a Jesús. Es una pena, desde luego.
Y contestando al "misterio" de por qué no se suprimen dichos espacios, SECTOR CATÓLICO se atreve a desvelar que, muy posiblemente, detrás se encuentran el cardenal de Madrid, monseñor Rouco Varela; y el Primado de España y cardenal de Toledo, monseñor Antonio Cañizares, que ya se han encargado de reportar al Romano Pontífice de la difícil situación por la que atraviesa la Iglesia en España, especialmente en zonas donde el nacionalismo y la secesión avanzan irremediablemente, también en el seno de "la Católica", como es el caso de Cataluña y del País Vasco, fundamentalmente.
Y por terminar de hablar claramente, el espacio de Federico Jiménez Losantos, llamado "La Mañana de Cope", que se emite de lunes a viernes de 6:00 a 12:00 horas, se encuentra, por fortuna para muchos, fuera de peligro; pues el periodista ha renovado, hace pocos días, el contrato con la cadena de los obispos por un periodo de dos años. Le pese a quién le pese, y si es al abad de Montserrat, mejor que mejor.