El pasado sábado, 7 de junio, el obispo de San Sebastián (España), monseñor Juan María Uriarte (en la foto), cumplía los 75 años llegando así a la edad de jubilación prevista por el ordenamiento canónico de la Iglesia teniendo que presentar su renuncia al frente de la diócesis vasca. Pues bien, todo parece indicar que al prelado le queda ya muy poco tiempo para marcharse y pasar a mejor vida, de lo cual todos nos alegramos. Y es que los datos cantan. El balance de su gestión es francamente negativo.
Según publica hoy Religión en libertad, "la media de edad de los sacerdotes de las tres diócesis vascas es una de las más elevada de España. En Bilbao, donde la mayor parte de su clero ya cobra su pensión de jubilación, la media de edad es de 60 años. En San Sebastián es de 55 y en Vitoria de 54. No es de extrañar que el número de fallecimientos sea también de los más altos del país".
"A ello hay que sumar las secularizaciones, que en los últimos años han sido mas numerosas de lo habitual en San Sebastián (6) y Vitoria (4). Por contra, las ordenaciones son cada vez más escasas (en 2007 no se ordenó ningún sacerdote en las tres diócesis). De no cambiar la actual progresión, en menos de dos décadas, las diócesis vascas tendrán menos de la mitad de los actuales sacerdotes. Y los datos no parecen apuntar ese cambio, ya que ahora sólo hay cinco seminaristas en Bilbao, uno en Vitoria, y ninguno en San Sebastián (aunque la diócesis, a efectos estadísticos, compute a los jóvenes vinculados a la pastoral vocacional). Otra particularidad es que cada vez es más habitual que los jóvenes vascos con vocación acaben en seminarios de fuera del País Vasco".